lunes, 23 de mayo de 2011

Más sociología del turismo

Aspectos socio psicológicos del turismo
Autores: Miguel Matute Peña/ Publio Xavier Asanza Rubio
En este trabajo se expone los aspectos psicosociologicos de la práctica turística.
Plantean que los trabajos realizados no tratan la problemática desde el punto de vista de la sociología del turismo, y resaltan la poca incidencia que tienen a los efectos de promover la transdisciplinaridad de los estudios sobre turismo.
Plantean que cuando se habla de Sociología del Turismo, nos referimos a una disciplina enmarcada en la Sociología General y ejerciendo un papel metodológico respecto al resto de las ciencias sociales y capaces de organizar los estudios existentes, con este propósito.
Para esto desarrollaron estudios en el campo de la Sociología, que les permite emplear una metodología teórica para el análisis.
Su argumentación es que:
El fenómeno social del turismo, es analizable desde la perspectiva de las teorías sobre movimientos poblacionales, la teoría de grupos, otras teorías sociológicas y del turismo.
-Los problemas sociales del turismo, admiten un estudio especializado, delimitable dentro de la concurrencia del resto de las disciplinas sociológicas.
-La Sociología, viabiliza el estudio sistemático de los problemas sociales del turismo, como problemas sociales de las ciencias.
Teniendo como objetos de investigación: los grupos sociales (grupos turísticos y grupos laborales), la afectación a la identidad cultural, promoción del turismo (los estudios sociológicos son básicos para una buena promoción).

El turismo como fenómeno social
El turismo. Su concepto y contradicciones actuales
Plantean que como en todos otros conceptos existe una multiplicidad de definiciones y que ninguna es totalmente satisfactoria. Por eso exponen que en la mayoría de las definiciones se trata solo parcialmente el turismo como fenómeno social complejo.
Para los autores es importante para dar una definición, que pueda considerarse sociológica, hay que tener presente que la Sociología es una ciencia general respecto al resto de las ciencias sociales. Esto debe permitir, que las operaciones de limitación del concepto definido, conduzcan a la forma particular del concepto de turismo para cada ciencia y que su generalización lleve a la filosofía.
Para esto proponen el concepto de “movimiento poblacional” que comprende al correlato físico del concepto de turismo. Este movimiento comprende a otros tipos, por lo que se requiere diferenciarlo para expresar el "movimientos de turistas" solamente.
Las diferencias parten de las causales o motivos por los cuales se producen los viajes turísticos. Estas se producen en lo demográfico, lo económico, lo psicológico, lo cultural, lo ecológico y otros.
Por esto una definición más acorde sería:
"Turismo es todo plan de desplazamiento de ida y vuelta cualquiera que sea la motivación, la distancia recorrida y la duración temporal."(CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) (Emilio TR 2003)
Pero también hay que tener en cuenta a aquel grupo de turistas que viajan motivados por otras motivaciones, no comunes a los demás turistas, por lo que apelan a que la condición de turista es también un status legal concedido tanto por el emisor como por el receptor de los viajes.
Ya que este último le permite considerar al turismo en todos sus aspectos incluidos los negativos.
El movimiento poblacional sui géneris que es el turismo ha adquirido un carácter  masivo.
Esto tiene consecuencias sociales desfavorables como afecta a la cuestión identitaría de las comunidades receptoras, así como afectaciones al medio ambiente, ya que la naturaleza forma parte del medio ambiente.
Para esto hay que tener en cuenta la saturación de los destinos turísticos. En estos hay que pensar la capacidad de admisión de turistas y en su forma de reciclaje.
“La "capacidad de acogida" o "capacidad de carga" es el nivel de explotación turística que una zona puede soportar asegurando una máxima satisfacción a los visitantes y una mínima repercusión sobre los recursos. Esta noción supone la existencia de limites a los visitantes” (Gurria, 2003). 

El turismo como fenómeno social
Cuando se presenta al turismo como fenómeno social, es porque se concuerda que es objeto de estudio de la sociología y lo que esto permite es establecer sus relaciones, en general, con las otras ciencias sociales (el Derecho, de la Historia, de la Psicología Social, de la Sociología, y otras ciencias sociales). Por esto el fenómeno social ha de guardar esa relación con estos cambios sociales.
Situar al turismo como un fenómeno social desarrollado por la sociología le da un valor explicativo para el tratamiento sociológico y del resto de las ciencias sociales, respecto al turismo.
Para esto se requiere de una ciencia social que obre en función metodológica, indicando la forma de concurrencia de las otras ciencias sociales en esta dirección.
De esta forma un desarrollo del turismo como fenómeno social, requiere del concurso de las teorías sociológicas.

El turismo a la luz de los estudios poblacionales
Para darle un tratamiento sociológico, alternativo y congruente con las teorías sociológicas, al problema de movimientos turísticos se lo concibe como un movimiento de población, para poder aplicarle una lógica inherente a una terminología ya existente en el campo de la sociología.
Así los emisores turísticos pasan a ser esos lugares donde procede el turismo y los destinos turísticos pasan a ser tratados como receptores de población turística.
Se plantea diferencias entre, los movimientos poblacionales y movimiento turístico:



Además estos móviles turísticos en el trabajo se hace referencia que se han estudiado desde diferentes puntos de vista, entre los que están los que se basan en la teoría del ocio desde una perspectiva psicosocial (Crandall) (Kabanoff) (García Vega) o también desde esa misma perspectiva pero utilizando el concepto de flujo (Argyle).
Pero de plantea que ninguno de estos estudios considera la demanda y el producto turístico como factores sociales del fenómeno turístico.
Por lo que desarrolla que la demanda es resultado del marketing (San Martín García J. E., 1997, p. 54-55) de las características del destino y de otros factores contingentes, tales como el cambio monetario, los ingresos o el costo del viaje. Es la suma de las intenciones reales del visitar un lugar determinado. La motivación turística, es por lo tanto, una parte del concepto de demanda.
Y como una de las diferencia de los móviles del turista a otros movimientos poblacionales es la noción de producto desarrollada en los estudios del marketing.
Producto según Cárdenas Tabares:
Todo lo que constituye a las satisfacciones de sus clientes o consumidores. En un análisis final lo que vende son satisfacciones que esperan obtenerse por el consumo del producto. Es el resultado de toda la acción del sistema.
Dentro de la actividad turística:




Plantea la siguiente definición:
“el producto turístico está conformado por el conjunto de vienes y servicios que se ofrece al mercado para un confort material o espiritual en forma individual o en una gama muy amplia de combinaciones resultantes de las necesidades requerimientos o deseos de un consumidor llamado turista”
En este trabajo y para investigar el peso de los factores sociales en la calidad de la oferta turística como el efecto del turismo como población se refiere a los aspectos del comportamiento turístico en la cuales se denota a aquellas personas que buscan descanso distracción o placer en sus viajes, esta guiado a la satisfacción de necesidades de mero lujo:
-        Movilidad regional limitada en el tiempo.
-        Existencia o inexistencia de interrelaciones con los naturales del lugar.
-        Participación en el consumo con los medios ganados en el lugar de origen.
-        Satisfacción de necesidades de mero lujo y, por consiguiente, el consumo también es de lujo.
-        Afán de confort y de seguridad.
Se expone así mismo que la conducta turística no es biológica sino mas bien un comportamiento social que se halla relacionada con la movilidad propia de las grandes urbes. Es considerado como una necesidad habitual del hombre moderno. Como un afán por la movilidad que es un criterio formal definitorio del turista.
Es que por este sentido se deduce que:
-        Afán de movilidad, que tiene su expresión en la movilidad limitada en el tiempo.
-        Existencia o inexistencia de interrelaciones entre turistas y los habitantes del lugar.
-        Satisfacción consumidora de necesidades de lujo con medios ganados en el lugar de origen.
-        Afán de confort y seguridad física.

Con esto se llega a la conclusión de que el dominio de indicadores de movimientos turísticos unido al conocimiento de indicadores demográficos permite establecer políticas y planes promociónales, para minimizar los efectos negativos que puede tener el turismo en determinadas áreas.

Percepción sociológica del ocio
Percepción psicosocial del ocio
Se plante como móvil principal del turista, disponer de tiempo libre- ocio.
Sociólogos t psicólogos han desarrollado ideas de los móviles del turista, a los que llamaron condiciones de ocio.
El ocio, desde la psicología social, aquella parte del tiempo fuera de las jornadas de trabajo, dedicado a actividades que no tienen relación con el trabajo concreto que se realiza, tales como el descanso, la recreación u otras concebidas libremente por el sujeto, por eso es considerada una actividad de origen multicausal (San Martín García).
Algunos autores como Kabanoff plantean un listado de los motivadores para la actividad de ocio:
-        Autonomía.
-        Relajación.
-        Actividad familiar.
-        Escapar de la rutina.
-        Interacción.
-        Estimulación.
-        Utilización de habilidades.
-        Salud.
-        Estima.
-        Desafío, competición.
-        Liderazgo, poder social.
Pero esto no es suficiente para emprender acciones tendientes a las satisfacciones de los turistas un destino. No considera los distintos tipos de turistas.
Csikszentmihalyi con la incorporación de la noción de flujo, es más selectiva ya que plantea distintos grupos de turistas. En su estudio están presentes personas que son dadas a la realización de actividades, en las que distingue a personas con verdadera pasión por las experiencias asociadas con estas absorbentes actividades (lo que llama flujo). Que son la base de la motivación.
Otro autor citado es Ahola, él propone un modelo piramidal (1980):


El mismo autor en 1984, propone una teoría bidimensional
En la cual el ocio esta dada por dos motivaciones simultaneas:
-        Deseo por escapar de la rutina y ambientes estresantes.
-        Búsqueda de oportunidades recreativas que conlleven recompensas.
Plante que existen dos determinantes que obran sobre los aspectos determinantes de cada nivel de la pirámide:
-        influencias situacional.
-        Ambiente social.

El problema del ocio y el turismo desde el punto de vista del receptor del turismo
Desde el punto del receptor turístico interesa el desarrollo del turismo con mayor eficacia.
El estudio del ocio desde lo psicosocial, posibilita evaluar los medios de recepción a los efectos de disponerlo, para satisfacer las necesidades y motivaciones de índole psicosocial.
En el caso del ocio, los estudios de necesidades y motivaciones turísticas sirven de base a teorías de motivación turística, que comprende estudios de actitud, calidad de vida, y satisfacciones turísticas.
Estas necesidades de ocio son las únicas, para realizar el viaje turístico. También se debe tener en cuenta que exista el tiempo para hacer y el dinero para los gastos.
Siendo los objetivos muy diversos, desde problemas personales hasta el mero placer de viajar a cualquier lugar. Por lo que se complica responder cuales son las causales y motivaciones de los viajes turísticos.
Para esto se propone, y como se trabaja en la psicología social actual, se le confiere la categoría de “objetivo”, diferenciándolo de “condición necesaria” del tiempo libre. Para esto se debe responder:
¿Qué clase de personas experimentan altos valores de satisfacción como turistas antes de determinadas actividades de ocio?
Las personas participan de actividades de ocio debido a recompensas intrínsecas y por sentimientos de autodeterminación y competencia.
La utilización de conceptos de “motivación intrínseca” y necesidad de libertad llevan a la valoración de introducir estos motivadores en las actividades programadas para turistas.
La conducta de ocio es motivada por dos fuerzas, como lo plantea Ahola:
-        El deseo por escapar de la rutina y los ambientes estresantes.
-        La búsqueda de oportunidades recreativas que conlleven recompensas intrínsecas.
 Esto permite considerar un grupo de turistas que después de cumplir con las condiciones necesarias para efectuar el viaje, tiene como tiene como objetivo del mismo el descanso y la recreación. La organización selectiva de actividades basadas en la satisfacción de las necesidades de ocio de tales personas seria un garante de su satisfacción.
El ocio en su dimensión de extra laboral esta presente siempre, aunque el que viaje no tenga entre sus objetivos el ocio en su dimensión de actividad acompañada de beneficios psicológicos que recibe el individuo, en forma de satisfacción global. A esto se le añade que la satisfacción no necesariamente ha de extinguirse con la  terminación del viaje, puede transformarse en satisfacción posterior el referir anécdotas.
Entonces desde el punto de vista del receptor turístico, puede construirse una guía que posibilite una convergencia del ocio hacia cuestiones medibles. Pero para esto se debe realizar una investigación sistemática y experimental.

Causales y desencadenantes de los viajes turísticos
Después de las condiciones necesarias para emprender un viaje turístico corresponde referirse a los factores ligados a la decisión de emprender el viaje. Estos factores pueden ser internos t externos.
En los internos, se encuentra la condición que el sujeto sienta el placer cunado realiza un viaje, de disfrute conociendo nuevos lugares, que quiera cambiar de medio por un tiempo, que sienta deseo de conocer algún lugar, por variados motivos.
Por otro lado los externos, se encuentran desde la acción publicitaria que dota al futuro viajero de la información necesaria para iniciar los trámites hasta el amigo o amiga que provoca el entusiasmo que lleve a la toma de decisión.
Después de los factores desencadenantes la selección del lugar merece ser estudiado, teniendo en cuenta que  es el aspecto que mas interesa le interesa al receptor de turismo, sabiendo que el objetivo final de toda actividad turística es conseguir el aumento de demanda.
El propósito de aumentar el atractivo turístico de un destino, requiere de un trabajo previo de evaluación del mismo sobre la base de lograr que la satisfacción turística tienda a un máximo. A esto hay que unir factores económicos y publicitarios.
La oferta económica puede tratar de neutralizar determinadas ventajas, que en el orden económico, tiene los viajeros que prefieren destinos turísticos más cercanos.
El contenido publicitario puede dirigirse, a aquellas regiones en las que hay probabilidad de aumentar la demanda.
Las evaluaciones se pueden dirigir a los turistas, las instalaciones, la comunidad aledaña y a los lugares que han de visitar los turistas. Esto es en lo que respecta a la responsabilidad del destino, ya que se deben medirse factores sociales que competen a toda la sociedad y que pueden tener su incidencia sobre la demanda turística.

Motivaciones y selección turística
Cuando el turista ya ha arribado a un determinado centro, ya han operado las condiciones, las causales, los desencadenantes y los elementos que determinen la selección del centro y destino.
El destino y los diferentes centros que lo componen juegan un papel fundamental en la decisión de retorno y en la de conversión de cada turista, en un propagandista espontáneo.
Se requiere satisfacer las expectativas del turista pero ir más allá, satisfaciendo determinadas motivaciones psicológicas de la que posiblemente, el propio turista, no este conciente.
Además de las actividades se tiene que tener en cuenta los aspectos que comprenden las instalaciones, la preparación de las comunidades aledañas y comunidades con las que han de interactuar los turistas.
La satisfacción turística puede ser considerada dentro de un concepto más amplio, que es el de calidad de vida.
Desde el punto de vista de la selección turística, a nivel de receptor, puede considerarse a la calidad de vida como concepto convergente, en lo que respecta a las necesidades de ocio del turista.
El ocio no es solo un componente de la calidad de vida, sino mas bien la esencia de ella. No es un estado neutral de la mente, es un estado positivo, muy deseable y un importante valor. El ocio es la línea guía necesaria para cualquier decisión relacionada con la calidad de vida. 





Sociología del Turismo

Tiempos y espacios en el turismo del siglo XXI… hacia el ciberturismo
Autor: Alfonso González Damián 
Es un trabajo realizado donde trata al turismo desde una perspectiva sociológica, donde plantea que la estructura territorial del turismo convencional –sitios de origen y destino turístico- se esta modificando debido a la llegada de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC). Esto traerá como consecuencia una transformación en los tiempos en los que se realiza la actividad y los significados sociales que se les atribuyen al rol del anfitrión y el turista.
Plantea que aún hoy lo que caracteriza a la actividad turística, son los viajes desde un sitio de residencia habitual hacia otro de destino temporal, en los que a partir de la interacción de dos entidades, turista y anfitrión, pero que en los próximos años, estas estructuras territoriales cambiarán en la medida en que cambie la naturaleza del turismo.
Propone como marco de análisis sociológico, con una exposición detallada de la relación turista-anfitrión. De este marco se deducen los elementos fundamentales que caracterizan hoy la relación turística, en dos categorías: espacio y tiempo.
Por último se hace una previsión del rumbo que podría tomar la actividad para transformarse en algo nuevo que bien podría denominarse ciberturismo.
Plantea que el enfoque que le dan algunos autores al análisis más que explicativos de la actividad son límites cuantitativos que tiene como finalidad llevar la contabilidad de los viajeros turísticos, diferenciados de los no turísticos.
Para esto cita al autor Luís Lavaur (1974), el cual propone una mirada de la actividad desde el origen del vocablo, tour en inglés tomado del latín tornare, que hace referencia al “grand tour” del S XVI y XVII, que realizaban los jóvenes aristócratas ingleses por el continente, especialmente por Francia e Italia. Este viaje era con el fin de complementar sus estudios a través del intercambio cultural.
A partir de esto expone que: “el turismo tendría tres componentes fundamentales que le diferencian de otro tipo de viajes: la masificación, la libertad -ocio como “otium”- y la finalidad de conocimiento mediante la observación.”  Siendo esta la postura privilegiada para caracterizar al turismo, centrado en las actividades que realiza el viajero (Hiernaux, 2000).
A partir de mediados del siglo XX, en donde se dejo de ver al turismo desde este punto de vista, centrado en la actividad desde el viajero, se comenzaron a introducir las preocupaciones por los impactos que ya no necesariamente eran beneficiosos para la población residente. Ampliándose la visión e incorporando nuevos elementos explicativos de la actividad.
Así, se ha analizado desde diversas perspectivas disciplinarias, Jafari (1981), el turismo involucra hoy temas diversos, cuestiones de naturaleza diversa, pero que en conjunto refieren algún elemento de la relación turista – anfitrión (Smith, 1992), de las actividades (Leiper, 1990; Farell, 2004), de cada uno de ellos como tales y de sus evidencias en el tiempo y el espacio (Dann, Nash y Pearce, 1988).

El turismo desde una perspectiva de sociología fenomenológica
El turismo como fenómeno social se identifica mediante el desempeño de dos roles fundamentales –turista y anfitrión- Ambos son construcciones sociales, en el sentido de que actividades, actitudes, prácticas, significados, representaciones, códigos y pautas de conducta que identifican a cada rol, son idealmente compartidos por diversos individuos a lo largo de diversas comunidades. Por esto los roles “existen” independientemente del individuo que lo desempeñe. Son tipificaciones de lo que son los individuos.
El rol de turista sólo se puede asumir en el nivel individual a partir de la interacción con algún anfitrión, sea algún individuo, grupo de personas, organismo o empresa, incluso con la simple presencia del turista en un espacio que se reconoce como propio de Otros. En general, el rol de turista es una tipificación de las acciones que lleva a cabo un individuo de frente al anfitrión.
Por esto la actividad turística no es otra cosa sino la construcción social de la relación entre ambos roles.
El turismo surge de las interacciones tipificadas entre individuos que prefiguran, desempeñan, prevén o suponen los roles de turista y anfitrión. Desde esta perspectiva, el turismo es una construcción social, cuyo carácter histórico está ligado a la forma en que la sociedad da sentido a ambos roles y a la interacción entre ellos, por lo tanto adquiere significados distintos en función del contexto histórico temporal y espacio territorial en el que se ubique. Por lo que no es otra cosa que un producto de la sociedad, aunque debería decir con mayor propiedad, que los “turismos” dependen de las diversas construcciones sociales de los roles de turista y anfitrión en diversas comunidades y se reconstruyen, se recrean, se reproducen con cada momento de interacción.
En el rol de anfitrión, se incluye a distintos actores sociales (González Damián, 2003); en primera instancia quienes desempeñan el rol de manera activa, con el conocimiento de que su rol como anfitrión se desempeña en la interacción turística: son los que participan activamente en la interacción y son concientes de su rol.
Por su parte, están también los anfitriones pasivos, quienes propiamente no desempeñan un rol que les identifique como tales, sin embargo son quienes se constituyen como el espejo, el Otro frente al que se identifica el turista. Se trata de los habitantes del sitio de destino turístico.
En el rol de turista, se incorporan todos los viajeros que abandonan temporalmente su sitio de residencia habitual y se trasladan a otro, en el que propiamente desempeñan este rol.
Propone un análisis detallado del rol de turista, se observa que se desempeña en distintas formas típicas, dependiendo de las actividades realizadas y la forma en que se establecen las relaciones con el mundo de vida de los anfitriones. Una clasificación que presenta la diversidad de posibilidades en estas relaciones, es la de Smith (1992) quien habla de turistas integrados y no integrados o aislados, dependiendo del grado en que se relacionan con los anfitriones y la cultura local. En un extremo se encuentran los totalmente integrados -aventureros, mochileros- y en el otro extremo se encuentran los turistas que aunque visitan un destino turístico, lo hacen en una suerte de “burbuja protectora”, aislada de las normas, costumbres y cultura local, en apartados servicios creados exclusivamente para ellos, que operan de la forma en que acostumbran en su sitio de residencia.

Comunidades de turistas y comunidades anfitrionas, sus manifestaciones.
El rol de turista es un concepto compartido por diversas sociedades, sin embargo sólo se cristaliza en el momento en que los individuos lo asumen y es reconocido por su otro correspondiente, el anfitrión. En tanto que la comunidad de vida, en la que se establecen realmente las relaciones turista-anfitrión es en la comunidad de vida del anfitrión, en los sitios que se denominan destinos turísticos. Por lo que las comunidades de vida de los anfitriones se transforman en sitios de destino turístico a partir de la presencia de turistas, de forasteros que asumen el rol de turista.

Los territorios del turismo son aquellos en los que se manifiesta el turismo, a partir de las prácticas de anfitriones como anfitriones y de los turistas como turista. Los anfitriones, quienes residen en una localidad visitada por los turistas, perciben como territorios turísticos en su propia ciudad a aquellos sitios en los que se reúnen los turistas: las playas, los parques naturales y recreativos, las plazas públicas, los centros comerciales, los hoteles, los restaurantes de cierta calidad “turística”, los aeropuertos, las terminales de autobuses. No todos los espacios son compartidos por el anfitrión con el turismo, existen amplias zonas de la ciudad o pueblo que no consideran como territorio del turista. Estas percepciones de la ciudad como propia, de “nuestro” espacio se van formando con la vida cotidiana, a partir de la experiencia diaria.
Por su parte, para los turistas, el territorio turístico es percibido como aquel por el que libremente puede recorrer la ciudad. Incluye a aquellos sitios en los que el turista desarrolla alguna de las actividades propias de su viaje: alojamiento, alimentación, descanso, recreación. Se le presenta como un paisaje ajeno, pero que puede disfrutar durante el tiempo que dure su estancia, y que se extiende al territorio que recorrió para llegar al sitio de destino: los caminos y vías terrestres, aéreas y acuáticas que debió transitar para llegar. Este conjunto de espacios se transforma en imágenes y momentos que serán evocados como parte de la vivencia del turista sobre el sitio visitado. Son en suma los elementos que forman la imagen con la que el turista identifica el sitio al que viajó. Estas imágenes pueden o no corresponder con lo que el anfitrión supone, o con lo que venden los mercadologos del turismo.
Hay espacios que físicamente coinciden, sin embargo, la forma en que son comprendidos, recorridos, así como los significados que les son atribuidos por parte de los anfitriones o los turistas, los hacen mucho más distintos de lo que a simple vista pudiera parecer, en este sentido existen asimetrías en la forma en que se caracteriza el territorio turístico, sea desde la perspectiva de una o de otra de las partes. Es por ello que muchas veces, el beneficio que puede o no recibir una comunidad a partir de la presencia del turismo resulta poco tangible.

El tiempo del turismo, el tiempo del turista, el tiempo del anfitrión
El turismo se construye en la interacción entre los roles de turista y anfitrión, se efectúa para el turista durante su tiempo de descanso y para el anfitrión en su tiempo de trabajo.
Plantea esta distinción de los tiempos desde el concepto occidental de que el tiempo de trabajo es el que estructura la vida cotidiana de los pueblos y sus individuos. En el tiempo de descanso, relativamente marginal aunque creciente en los últimos dos siglos, es en el que se origina el rol de turista. Desde la interacción entre ambos roles aparece el encuentro entre ambos tiempos de descanso y trabajo.
Propone un análisis del tiempo del turismo como construcción social desde tres momentos: el de prefiguración, el de la interacción cara a cara y un tercer momento de estructuración.
El primero, tiene una orientación hacia la internalización de la realidad, hacia lo subjetivo. Tiene que ver con los momentos en los cuales no hay presencia física de la entidad alterna a cada uno de los roles en cuestión.
Cuando el turista no está presente frente al anfitrión, éste construye su realidad cotidiana con la perspectiva de que en el futuro se encontrará con el turista. Las actividades que realiza el anfitrión, que le confieren una identidad como tal, provienen de un acervo social de conocimiento que es compartido por otros anfitriones y cada individuo las asume desde su historia personal, pero también desde la historia de su comunidad de vida.
En el caso del turista, también se da este momento de prefiguración del turismo, este momento no exige la presencia física del anfitrión, de hecho ni siquiera exige la realización de un viaje. El solo hecho de que el individuo tenga la previsión de realizarlo y por tanto, de establecer interacciones con anfitriones, es lo que caracteriza a este momento.
El segundo momento, es el que en la práctica da origen al turismo, de hecho es el punto de origen de la realidad socialmente construida, la interacción cara a cara entre individuos. Es el momento en que los roles dejan de ser subjetivos y son asumidos en la acción individual. Es el momento culminante del turismo, pues aunque fugaz, es el momento en que se presenta con carácter objetivo en el mundo de la vida de cada individuo participante y su evidencia se da en el tiempo presente. Las interacciones son múltiples y cada una de ellas persigue un fin distinto, por lo que cada individuo acude a un cúmulo de tipificaciones que se hacen evidentes en el uso de símbolos, lenguaje, actitudes y acciones que son tomados desde el acervo con que cuenta cada uno. Es un momento pre-estructurado, que es a su vez estructurante, puesto que con cada interacción, los individuos aportan elementos novedosos y que tienen que ver con el nivel de la conciencia individual y con el contexto en el que sucede la interacción.
La interacción turística se da en el turismo moderno, post-industrial, en los sitios de destino turístico, por lo que exige que el turista haya realizado un viaje fuera de su lugar de residencia.
El tercer momento del turismo, , es un momento que tiende a hacerse permanente, es el tiempo en que tanto turistas como anfitriones dejan de tener un significado individual, personal y se transforman en actores típicos, que con sus actividades construyen entidades sociales, que se vuelven más o menos permanentes a través del tiempo, a través de las constantes interacciones. Este es el momento que queda registrado en la historia, en la identidad de la colectividad, en el carácter de los pueblos, tanto de quienes viajan (Hiernaux, 2000) como de quienes reciben a los viajeros. Es un momento que se acumula hacia el tiempo pasado.
Tiene como conclusión que en la historia del turismo, la evidencia de la actividad se ha concentrado en los sitios de destino turístico y se ha desarrollado en los tres tiempos que señala, de manera secuencial y acumulativa; sin embargo plantea que en el siglo XXI esto parecería estarse transformando, como resultado de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Ciberturismo: multiplicación de los espacios y ruptura en la secuencialidad de los momentos.
Durante dos siglos el turismo se plantea como una actividad realizada en el tiempo de descanso, una separación de la actividad cotidiana para llegar a un sitio de destino turístico. A través de las tecnologías de información y comunicación, las cosas pueden ser distintas, los sitios distintos al propio son accesibles de forma inmediata y automática, lo cual tiene una doble implicación en el caso del turismo: por una parte el turista ya no está obligado a desplazarse para acudir a su destino y disfrutar de sus paisajes o por la otra parte, cuando se desplaza a un sitio turístico ya no necesitaría regresar a su sitio de trabajo para continuar con él. Esto transforma radicalmente la concepción del turismo como consecuencia de la realización de viajes durante el tiempo libre.
En medida en que los trabajos accedan a nuevas y mejoradas tecnologías de información y comunicación, se posibilita que las personas ya no requieran de un espacio de trabajo en la oficina o la fábrica, así como tampoco de un horario rígido o preestablecido. Esto abre la puesta a un futuro “nuevo nomadismo” (Attali, 1992) en el que los individuos se desplazarían libremente por diversas comunidades, combinando trabajo y turismo en todo momento, de una manera más libre que la que hoy se conoce. Esta nueva realidad, tenderá a romper con las estructuras vigentes hoy y con los significados que se atribuye a los diversos sitios, lugares, espacios por los que transcurre la actividad turística.
Esto será un resultado previsible de la multiplicidad de interacciones con alta indefinición de sitios de procedencia y destino, lo que incidiría muy probablemente en un desvanecimiento acumulativo de las instituciones –en su concepto sociológico- y con ello de la evidencia objetiva de los viajes y del turismo.
Teniendo como conclusión de todo el trabajo:
El ciberturismo que surge como una nueva forma incipiente de ver al  turismo, a partir de la aparición de las TIC. La diferencia la centre a partir de tres ejes fundamentales, las cuales muestran una tendencia a la desaparición del turismo con los significados sociales con lo conocemos hasta hoy.
Los tres ejes sobre los que se desliza la transformación del turismo hacia un posible ciberturismo son:
1.         La dilución de la línea que divide al tiempo de trabajo del tiempo de descanso, la cual originó históricamente los roles sociales de anfitrión y turista.
2.         La supresión / multiplicación del territorio en el que se lleva a cabo el turismo, particularmente desde la forma en que se concibe estructuralmente para comunidades anfitrionas y emisoras de turistas.
3.         La ruptura de la secuencia de momentos del turismo, con lo que se difumina la posibilidad estructurante de la vivencia turística, fundamental en la construcción de identidades.
La consecuencia de ello está en principio, en una necesidad de repensar las formas en que hoy se comprende, promueve, regula y coordina la actividad turística, las manifestaciones que conlleva y sus impactos sobre el territorio y en general su entorno social y natural.
Los espacios propios y ajenos compartidos por anfitriones y turistas, anfitriones-turistas, turistas-anfitriones y todas las combinaciones o nuevos roles que surgieran en torno a ellos, tendrán evidentemente un impacto importante en la conformación de las comunidades de sentido, de las identidades entre actores sociales y por consecuencia de la sociedad misma. Muy probablemente, bajo estas consideraciones el ciberturismo adquiera una categoría central en la configuración social de los años por venir.

viernes, 13 de mayo de 2011

Desafío: interacción y aprendizaje


 Siendo la primera vez que asisto a los encuentros que se proponen en el seminario,  me encontraba con muchas dudas antes del inicio de la jornada. No sabia como encarar mi trabajo, y como recién estoy empezando, como realizar la presentación. En fin con muchas dudas de cómo iba a ser… Además de la ansiedad, ya que debo reconocer me cuestan mucho estas exposiciones en publico debido a la falta de experiencia en estas cosas.
En el transcurso de la jornada me pareció interesante y muy enriquecedor  la interacción y aportes que podemos realizar entre los distintos trabajos. Darnos cuenta de que, por más que los temas de las distintas tesinas no sean iguales, puede haber alguna conexión entre ellas, y así poder compartir el conocimiento adquirido entre los tesistas.
Uno de los inconvenientes con lo que nos encontramos, y que se evidencia mas claramente entre nosotros, es que en el transcurso de nuestra carrera no contamos con la posibilidad de realizar estas actividades, presentando serias dificultades a la hora de defender nuestros trabajos. El hecho que podamos realizar este ejercicio como forma de prepararnos para la defensa de la tesis nos posibilita caer mas en la cuanta de los que estamos realizando y así acercarnos a este momento y llegar más prepararnos.
En lo particular, y como soy nueva en esto, me ayudo a la reorganización de mi trabajo el ver como mis compañeros encaran los suyos. Pude tomar de todos algo que me sirviera para mi propia tesina. Además de las observaciones y aportes que los demás tesistas, Ysabel e invitados realizaron a mi propio trabajo, teniendo así otro puno de vista que yo pase por alto.
Para mi este plenario se me presento como todo un desafió, pero al termino de la jornada entendí lo importante que esto significa para nuestro crecimiento personal y como grupo de seminario, me sentí satisfecha por lo mucho que pude aprender y los distintos enfoques que puede obtener saliendo de la linealidad de mi pensamiento.
Por esto: Un  desafió cumplido, significa un paso mas o… uno menos!!!